Esta noche tuve un sueño
Por alguna razón fue el peor que pude haber tenido en todos mis años de existencia
Y justamente trataba de mi existencia.
Veía mi vida pasar frente a mis ojos, cada uno de los sucesos más importantes que me habían pasado y algunos que había olvidado- no comprendía el porque estaba ahí, sentada, presenciando esa pequeña película llamada VIDA
Finalmente de entre todos los pequeños cortos que veía hubo uno muy extraño, no lo había vivido, era como algo ficticio, completamente ficticio, por lo menos para mi.
Estaban mis ahora mejores amigos, junto a mis compañeros de clase, también estaban mis padres y hermanos. Ashley cubría su cara negando rotundamente, Ciro sólo la abrazaba susurrándole al oído, Ángel estaba en un rincón con los brazos cruzados, parecía molesto.
Di media vuelta y me encontré con mi mamá, tan pequeña y frágil como yo, llorando sin control, abrazándose fuertemente mientras gritaba. Noté que no era la única, el ambiente pesado y lamentable se tornó negro.
¿Por qué todos estaban tan tristes?
De un momento a otro ya me encontraba presente con ellos. No comprendía dicha escena, vi una caja muy grande en el centro, rodeada por mis compañeros de clase, me acerqué lentamente temiéndome lo peor, imaginándome tal vez
sería algún amigo mío
Bernard tal vez.
Sacudí la cabeza.
Está bien, odiaba a Berny, pero no le desearía la muerte
ni en sueños.
Finalmente llegué al féretro asomándome sobre el hombro de uno de mis compañeros. Mis ojos se abrieron completamente al verme dormida ahí
La música de mi nuevo celular resonaba en mi cabeza, era tan fuerte, melodiosa y cursi que no pude evitar abrir los ojos con pereza. Estiré la mano sobre el buró tomando mi celular, miré el celular por detrás escuchando la canción que bien se simulaba a mi sueño
Si pudiera comprender
que el tiempo se nos va a terminar
Corté antes de que pudiera continuar la canción, me quedé en silencio cerciorándome de haber despertado.
-¿Hola, Reggie?-La voz de Ciro traspasó mi celular, al no contestar volvió a preguntarme-¿Estas ahí?
-¿Ciro?
-Me pediste que pasara por ti, ¿no estás lista aún? Estoy afuera de tu casa. Anda.
.....................................................
Esa noche cambiaron tantas cosas, el shampoo se acabó, no había leche en el refrigerador y mamá dejó un mensaje en mi contestadora, supongo que habló demasiado temprano como para poder contestar:
¿Qué opinas de tener compañía? Llámame Era todo lo que decía.
Tomé mis cosas rebobinando la cinta, abrí la puerta encontrándome con Ciro, que me esperaba sonriente. De camino a la escuela escuchaba sus historias de la adolescencia, me refiero a más joven, cuando recién escapó de la E.H.P. Intentaba mostrar el verdadero interés que sentía pero me dolía demasiado el pecho, por alguna razón no me quitaba el sueño de la cabeza, llegamos a la facultad en minutos, deseaba hablar con mi madre, así que me despedí de Ciro y fui a los teléfonos públicos.
Junté unas monedas para marcar a mamá.
-¿Hoda?-Una voz infantil me contestó.
-Ah, Mickey.
-¿Quen haba?
-Reggie, ¿podría
hablar con mami, por favor?
Mi hermanita olvidó que el teléfono no se deja caer, en lo que fue a llamar a mamá.
-Reggie, hija-Mi mamá sonaba alegre, como de costumbre-¿recibiste mi mensaje?
-En realidad, no decía nada, mamá.
-Ah, lo siento, quería que fuera una sorpresa. Digo, tu hermano presentó el examen en la preparatoria del condado. Ya sabes, esa privada que esta por casa.
-Si.
-No se
¿te molestaría cuidarlo por un tiempo?
Lo medité un poco, bueno, la casa estaba muy sola desde que se mudaron a Austin, Texas. Necesitaba de alguien que me cuidará cuando se fuera la luz
Ciro no viajaría a mi casa siempre
Aunque solo vivía a tres cuadras.
-¿Cuándo?
-no lo se, todavía no le dan resultados.
Suspiré, como siempre, confiando en algo que aún no ocurría.
-Pero ya sabes, él es muy inteligente.
-¿Y si no quedó? No arreglaré su cuarto para que no venga. Después de tantas cosas.
-Oye, oye
¿Qué sucede?-Mi mamá sonó un poco preocupada que tuve que rectificar lo que dije, quizá soné muy dura-¿Estas bien?
Mamá
Siempre sabe lo que ocurre.
-Tuve un sueño, mamá, solo eso.
-Oh, no parece haber sido muy bueno. ¿Puedo ayudar en algo? Podría visitarte
-No, no
está bien, me distraía un poco para olvidarlo, gracias mamá. Espero que Fredy pase el examen. Nos vemos en vacaciones.
-Chau, hija.
Mamá siempre había sido una mujer sonriente, torpe, amable, casi tanto como yo, mi padrastro siempre nos comparaba a las dos, herede su color de piel, y su actitud, pero el color de ojos y el cabello lo herede de mi papá
Papá siempre la había hecho sufrir, se gritaban cosas cuando peleaban, a veces le deseaba la muerte, sólo a veces
Y aún así, cuando nos dieron la noticia de papá, mamá lloró desconsolada, aún cuando teníamos años de no verlo, mamá sufrió por última vez
Luego de todos los problemas finalmente mamá conoció al hombre de su vida. Ahora tiene una pequeña hija con él, Michelle, mi hermanita. Y mi hermanastro y yo ya somos lo suficientemente grandes como para cuidarnos solos.
Volví a mi salón pestañeando, ahora me pesaba el sueño y ni siquiera comenzaban las clases. Ashley y Ángel estaban en el mismo salón.
-¿Qué hacen aquí? Les pregunté al verlos sentados a un lado de Ciro.
-Misión-respondió Ashley-Estoy encargada de proteger tanto a 15-07 como a 24-07, osease, a Ciro y Ángel, y no puedo hacerlo mientras uno estudia y el otro se queda en casa. Así que
-Estoy obligado a permanecer aquí, igual que ustedes.
-Me infiltré en las computadoras de la escuela y ahora estudiamos con ustedes.
-Esto es absurdo-murmuró Ciro.
-Sólo será por un tiempo-aclaró Ashley.
-En un par de días terminan las clases, Ashley. Pudiste esperar al siguiente semestre.
Nos dividimos en el salón para no levantar sospechas, me senté a un lado de Ciro pero más que prestar atención a mis clases sólo apuntaba palabras claves.
Terminó la 4ta hora y mi compañero de lugar vino hacía mi.
-Vamos a la cafetería-me ofreció hambriento.
No respondí a su invitación, recogí mis libretas guardándolas lentamente.
-Ah, vamos, ¿Qué te sucede?-Ciro se volvió a sentar-Haz estado rara todo el día.
-Yo
no
nada.
Ciro curvó los labios mientras tomaba la última libreta leyendo mis apuntes tomados en el día.
-En la historia
bla bla bla-leía dando vuelta a las páginas-
muerte, destrucción, funerales antiguos
¿Qué?
-¿Eh?... ah, yo... no se que apunté.
-Tienes subrayadas cosas sin sentido. Asesinos
no hablamos de nada de esto.
Me recosté entre mis brazos.
-Claro que si-murmuré.
Sentí la mano de Ciro tocar mi frente cuando cerré los ojos, así que lo miré extrañada.
-No tienes fiebre-dijo.-pero tienes ojeras, ¿No dormiste bien?
-Tuve un sueño muy raro y estoy cansada, es todo. Dormiré toda la tarde y noche y verás: mañana estaré mejor.
Cuando las clases finalizaron me despedí de mis amigos, pase a comprar unas cosas para cenar y llegué a mi casa. Preparé todo, realice mis tareas, tomé un baño, recogí la casa, toda mi rutina diaria la seguí al pie de la letra.
Esa noche estaba en el desayunador de mi cocina, escribiendo mi última tarea faltante en mi computadora personal, mis libros de la escuela y los que renté en la biblioteca estaban regados por toda la pequeña mesa para 4 personas, suspiré tomando un mechón de mi cabello, así terminaban mis días, desde que corté con Berny, haciendo mis tareas hasta el anochecer, entonces me iba a dormir, era un poco aburrido, hasta para mi, que me gusta estudiar, era más divertido estar con mis amigos y con la siempre latente idea de que en cualquier momento algo increíble pasaría
Adrenalina ¿no? Supongo que terminó por agradarme el sentimiento, siempre y cuando, claro, estuviera a lado de Ciro
Perdón, de mis amigos.
Me refiero a Ángel y a Ashley también.
Cerré los libros poniéndome de pie, suspiré de nuevo, visitar a Ciro y a Ángel, que vivía con Ciro, no era una mala opción, quizá estos aún no tenían su trabajo, podría ayudarlos, mostrar que no soy una buena para nada y que por lo menos en algo serviré.
Di unos pasos temblorosos a la puerta, regresé, seguro Ashley estaría con ellos, y yo con estas fachas no podría presentarme, no es que quiera compararme con ella, sólo quiero
estar más a su nivel.
Ya en mi habitación saqué mis mejores ropas: una blusa de tirantes verde claro con un pantalón de mezclilla a la cintura, para mi cabello no había arreglo así que lo peiné un poco con mis manos, despeinadamente peinado.
Nuevamente me preparé para salir, tomando mi bolso que dejaba en el recibidor, de pronto sentí la sensación de haber olvidado algo, así que volví a la cocina para cerciorarme haber cerrado bien las puertas, todo bien, el gas de la estufa estaba apagado, el refrigerador cerrado, pero había algo raro en la habitación. Como si algo faltara
O algo sobrara
Negué con la cabeza dando media vuelta y entonces unas manos me cubrieron los ojos y la boca empujándome contra la mesita de desayuno, pataleé muchas veces intentando recuperar algo de aire y las manos me soltaron la boca y la nariz permitiéndome respirar.
Seguí gritando lo que provocó su disgusto, me cargaron para llevarme a la sala, donde me arrojaron con fuerza sobre el sillón, me quejé del golpe, un sujeto me volteó y me sentó amarrándome las manos frente a mí.
Las manos que cubrían mis ojos se quitaron.
-Buenas noches
-escuché mientras parpadeaba-
Lamentamos
esta intromisión.
Lo estudié asustada, era un hombre algo bajo, como de mi estatura, de pelo corto y rubio castaño, de ojos lilas entrecerrados mostrando una mueca sonriente y cautivadora. Vestía ropa formal pero desordenada: una camisa de botones sin fajar, no usaba corbata, y un pantalón café caqui.
-¿Lamentamos?-Dijo otro sujeto parándose a su lado, a diferencia del primero, este si era muy alto, lo comparé con la estatura de Ciro, de pelo castaño oscuro y ojos de una combinación extraña de miel con guindo, él parecía molesto, tenía el ceño fruncido y las manos escondidas en los bolsillos de su pantalón de mezclilla negro. El chaleco verde que usaba sobre la playera azúl tenía grabado el nombre de una marca de ropa varonil muy famosa y costosa. Mejor dicho es un placer.
-Vayan al grano, Spi, Tairit. -Escuché detrás de mi así que di una media vuelta rápida, el último de mis tres secuestradores, igual de alto que el segundo, cabello negro y largo, peinado por sobre un lado lo que cubría su ojo derecho, pero el otro ojo tenía un color verde acua tan brillante como diamantes, mostraba un semblante serio, estaba de brazos cruzados contra la pared.
-Perdón-dijo el primero de los secuestradores, al parecer el líder- No quiero ser descortés con la bella señorita, permítame presentarnos-hizo un ademan mientras tomaba mis manos- yo soy 16-10, mi nombre es Spike Surbons, pero todos me llaman Spi.
Permanecí en silencio observándolos.
-Este a mi lado, es 00-02, su nombre es Tairit Hollyday, y aquél de allá es 30-10 Yuri Shalaman.
Ambos chicos me miraron.
-Iré al grano-volvió a llamar mi atención Spi-
Venimos de la E.H.P. ¿La conoces?
Me limité a no responder, aún estaba asustada.
-Claro que la conoces-se contesto solo- Te hemos visto, has
hecho contacto con 15-07 y 24-07 ¿verdad?
Seguí sin responder.
-Verás, nosotros somos chicos malos
muy malos-Me advirtió levantándose-y buscamos respuestas.
-Si no nos las das tendremos que deshacernos de ti-terminó Tairit.
Ahogue en mi garganta un grito de pánico.
-Oh, no. Tairit, por favor, intento hablar con la señorita-dijo Spi-No podemos matarte tan rápido, queremos saber donde están los experimentos, Y prometemos dejarte ir.
Lo miré aterrorizada.
-Soy un hombre, cumplo mis promesas.
Negué con la cabeza apretando los dientes. Ah, no, no respondería nada, mis ojos se llenaron de lagrimas mientras intentaba encontrar una solución. Tres sujetos, al parecer experimentos, me habían secuestrado para llegar a Ciro, no les diría donde estaba eso sería cavar la tumba de mi propio amigo.
Yo no cavo tumbas.
Spi me sonrió.
-Creo que empezamos mal-dijo levantándose- ¿Cuál es tu nombre?
Lo miré de nuevo.
-Vamos, dímelo. Se que no eres muda
Te hemos escuchado cantando en tu habitación
Me mordí el labio molesta, ahora no podía fingir.
-Tienes una hermosa voz
Cerré los ojos maldiciéndome a mi misma.
-R-Reggie-murmuré.
-¿Perdón?
-¡Reggie!
-Muy bien, Reggie
- Spi caminó de un lado a otro meditando, dio un giró rápido
jalándome del pelo lo que me hizo gritar-Queremos respuestas ¿me escuchaste?
Mi respiración se agitó ante el movimiento, esta vez si estaba realmente asustada, parecía ser que los chicos me dañarían si no decía nada, el mismo cambio de voz en Spi me lo demostró.
-Déjamela a mí-Pidió Tairit.
-No, amigo, podrías asesinarla, y la necesitamos con vida.
Spi me arrojó al piso, me golpeé en seco pues no podía poner mis manos para detener la caída, giré con dificultad mientras seguía recuperando el aire, el líder de los secuestradores me acorraló con sus pies.
-¿Nos dirás? Preguntó en voz baja.
Aún adolorida por el golpe contra el suelo solloce un poco.
-Yo
No conozco ningún 15-07
Los brazos de Yuri me cargaron, me llevó a una mesita que estaba entre el pasillo de la sala y la escalera al segundo piso, me golpeó con el espejo que se encontraba ahí lo que lo estrelló, me quejé del fuerte dolor en mi cabeza.
-Escucha
-me dijo él acercándose-
estamos cansados ¿si? Muy cansados, sólo queremos a los experimentos fugitivos y nos vamos
Puedo meterme en tus sueños, provocarte somnolencia, entonces haría que tuvieras pesadillas mientras te arrojamos la tina llena de agua. No despertarías porque YO te lo impediría. ¿eh? ¿Qué dices de morir ahogada?... O bien
Tairit podría destrozar cada parte de tu cuerpo, ¿sabes? Adora destrozar cuerpos. Spi
-Se giró hacía él-
tu eres bueno torturando, ¿no es así?
-Por favor, Yuri, la estas asustando más.
Yuri me tomó del cuello y me arrojó contra las escaleras, donde Spi me jaló de la blusa arrastrándome hacía el segundo piso. Los otros dos chicos lo siguieron. Ya en la planta alta me golpearon nuevamente contra la pared.
-15-07, 24-07
Sabemos que los conoces-Me dijo Spi.
-Ya les dije
No se nada
Spi se volteó hacía Tairit quien tomó su silencio como una orden, Spi me soltó y él me sujetó rápidamente, cargándome del cuello presionando con fuerza. Dolía.
Terminamos en mi habitación, donde me arrojó contra el piso lo que provocó que me diera un fuerte golpe en la cabeza contra la cama.
Tairit volvió a acercarse, desamarró una de mis manos jalándola hacía él. Su increíble fuerza impedía la circulación de la sangre en la muñeca.
-Te lo preguntaré de otro modo:..-Dijo apretando aún más- Ciro Miller ¿Te suena?
Me concentré en los dolores de mi espalda, cabeza y muñeca que no se me ocurrió nada mejor que responder:
-No.
Escuché un crujido antes de sentir el fuerte dolor, me volteé mirando mi mano completamente torcida, doblada de forma inhumana. Grité sollozando, revolcándome del dolor.
Me soltó así que aproveché para pegarla a mi pecho, pegando mi cara para intentar sobarme un poco, como si de algo fuera a servir.
-¿Ves? La hiciste llorar-Le regañó Spi a Tairit.
-Es su culpa
Seguiré con el pie
¿Cuál escogen?
Me di media vuelta arrastrándome por el suelo intentando escapar, justamente llegué a la puerta pero Spi volvió a jalarme de vuelta a mi lugar en el suelo. Me amarraron ambos brazos detrás de la pata de mi cama.
-Te dejaré pensarlo-dijo Spi saliendo de mi habitación con los dos chicos detrás de él.
Contaba los segundos antes de que volvieran, mientras buscaba una forma de desatarme, procurando no mover mi mano para evitar el dolor, mismo que los golpes en mi cuerpo presentaban. Era mi momento, tal como lo dijo Spi, de reconsiderar mis opciones:
Morir o no morir
He ahí el dilema
Pero esa no es la cuestión.
Podía renunciar a todo, huir con una mano herida y una contusión en la cabeza, decir donde se encontraban mis amigos, posiblemente, decirlo a cambio de dejarme con vida. Ó, sí, había un ó, mantener en secreto su paradero, perder mi vida, pero morir con la dignidad de haber sido fuerte, lo suficiente como para no condenar a mi mejor amigo.
-¿Y bien?-Mis tres secuestradores entraron a mi habitación, mordisqueaban unos sándwiches que seguramente robaron de mi refrigerador. Spi me tomó del mentón. -¿Ya estás dispuesta a colaborar?
Me mantuve en silencio aún pensando en mis opciones.
-¿Dónde podemos encontrar a Ciro Miller?
-Los experimentos, niña.
Seguí sin decir nada. Spi se molestaba, podía notarlo por sus expresiones, me tomó de cuello desamarrándome de las manos, me arrojó al suelo con fuerza. Procuré levantarme pero un fuerte golpe en la espalda me volvió al suelo.
-Sabemos que está en esta ciudad, así que tarde o temprano lo encontraremos-Me murmuró al oído en lo que yo cerraba los ojos.
-Preferimos temprano, niña.
Comencé a hiperventilar aún más asustada, deseando que mi pesadilla se terminara, que el dolor no fuera más que ficticio juego de mis emociones, quizá, si lo interpretaba desde un punto de vista psicológico.
Pensándolo bien, sólo quería visitar a Ciro.
Es una fortuna, viéndolo así, que estos tres sujetos se presentaran en mi casa, cuando yo estaba sola, que en mi camino en dirección a la casa de Ciro
Tres cuadras arriba, cercas de la avenida. Una casa de color hueso, con un barandal café en los tres escalones hacía la puerta del mismo color. De dos pisos, pero pequeña, lo suficiente para que dos o tres personas vivieran ahí.
Si ibas en estos momentos podías encontrarlos, Ciro, quizá, estaría viendo su programa favorito en la T.V. ese donde hacen todo lo posible por encontrar a los culpables de los asesinatos tras encontrar un cadáver putrefacto o tan solo un par de huesos.
Si, ese.
Descubrimos que nos gustaban los mismos programas.
Ángel estaría tomando un baño, le gustaban las duchas antes de dormir, lo hacían sentirse limpio.
Ashley estaría en otra de sus tantas misiones de investigación, ella estaba constantemente estudiando sobre cosas que a nosotros ni nos incumbían, ni nos imaginábamos, luego volvería a dar las buenas noches para regresar a su propio departamento donde vivía.
Si toda esta información se las dijera, sin duda, mis amigos serían o asesinados o volverían a la E.H.P.
Nunca me gustó ese nombre.
Bien, pero lo importante ahora no era la información que sabía, para ellos si lo era pero para mi no, para mi lo importante
era recordar todas esas cosas que nunca pude hacer.
Si iba a morir debía, por lo menos, arrepentirme por todas esas cosas, haberle dicho a mamá que la quería por última vez, ver a mi hermana corretearme con esos pasitos temblorosos, juguetear con mi hermanastro hasta el grado de molestarlo, visitar con mi padrastro una buena exposición en un museo, el peinado de Ericka era horrible y deseaba decírselo, Fernando nunca tuvo una buena ortografía, ansiaba decirle a Berny cada cosa por la cual ahora lo detesto.
Quería, también, poder ser una mejor amiga para Ángel, ser más astuta como
Ashley, y
También deseaba estar con Ciro otro día más.
Ciro, Ciro, Ciro, en esos momentos me arrepentía, sí, pero me arrepentía de haberle hablado en la cafetería, si no lo hubiera hecho jamás habría descubierto su secreto, o bueno, no lo se, ¡Ah! ¡Yo solo quería ser su amiga!
Él llegó en el preciso momento de mi vida, donde buscaba a alguien que me cambiara por completo, no quería conocer sólo a otro chico, quería un compañero, alguien en quien confiar, un amigo, un confidente, a quien llorarle cuando a mi, mi novio, me hiciera llorar.
¿Y me arrepentía de conocerlo?
Él me salvó de esos primeros matones, él me consoló cuando mi novio me cortó, e incluso llamó a una agente secreto para protegerme.
Ciro no era el malo aquí. Ciro no tenía la culpa.
Si alguien debía tomar una decisión era yo.
-¿Y bien?-Preguntó de nuevo Spi.
Tomé una decisión, y esa era ser más fuerte para mis amigos.
Las horas pasan lentamente cuando te torturan, pero aún cuando pasan lentamente y el tiempo se te hace eterno, te das cuenta que ya lo soportaste bastante y que poco a poco tu cuerpo se va rindiendo.
Percibí el cielo aclararse a través de la ventana de mi habitación, estaba amaneciendo, la noche había terminado y seguramente mis secuestradores se estaban cansando.
Desde mi lugar veía perfectamente la banqueta del porche la cual miraba fijamente, deseando que Ciro no pasara por mí, por lo menos no hasta que los tres experimentos que me mantenían presa se fueran.
El timbre de la puerta sonó, volteé de nuevo a la ventana pero quien tocaba se escondía por debajo del techito que cubría el recibidor.
Mi corazón se aceleró asustado, obligándome a respirar con velocidad. Spi sonrió ante mis reacciones y se dirigió a la puerta lentamente, desapareció de mi
habitación, Yuri y Tairit me vigilaban.
-Reggie ¿estas bien?-escuché provenir desde el primer piso, Spi aún no abría la puerta. Por fortuna era mi vecina Escuché gritos anoche.
-Ah, discúlpeme señora. Al parecer Spi ya la había recibido- Verá
anoche
decidí dormir aquí y
ya comprenderá. No era nuestra intención molestar a nadie pero
la pasión nos obliga a experimentar.
Spi era un experto en la cordialidad, y en las mentiras.
-Oh, en ese caso lamento interrumpirlos. Y
continúen-Ahora si vi a mi vecina cruzar la acera Pero
por favor.
-Dígame, Señorita.
-¿Podrían bajar un poco el volumen?
-Ah, discúlpenos, nos contendremos un poco.
Lo pensé demasiado tarde tal vez, que mientras la veía retirarse hacía su casa donde sus trío de pañales la esperaban en su carriola para el paseo matutino, tomaba aire con desesperación. ¡¿Qué no podía diferenciar los gritos del sexo con los gritos de dolor?! Respiré profundamente.
-Ayúdeme
-Pedí en voz baja intentando gritar-Ayúdeme
Ayúdeme
Por favor, Auxilio, ¡¡Señora!! ¡¡Ayúdeme!!
Tairit me jaló del pie ante mis gritos y me dio media vuelta presionando mi cuello.
-Te crees muy lista. ¿Verdad?-Dijo levantándose. Pues no lo eres.
Para él fue tan fácil como aplastar a un insecto, pero me rompió la pierna de un pisotón, grité aún con más fuerza pero Yuri ahogó mis gritos con sus manos. Tairit se dirigió a la otra la pierna y repitió el mismo movimiento.
Ahogué el grito nuevamente. Spi volvió apresuradamente.
-Escuché eso-dijo-Eres una mala niña, Reggie.
Chillé una respuesta misteriosa bajo la mano de Yuri.
-Suéltala-ordenó a lo que Yuri obedeció.
-Por favor
-Lloré cuando me soltaron, ahora no podía ni arrastrarme, sin una mano y ambos pies, de los golpes tenía tres costillas rotas, moretones en pecho, brazos y cabeza, sin contar mi cuello, rojo por las estrangulaciones. Ya no me lastimen
-No es que lo queramos, niña-dijo Spi agachándose hacía mí- Es que
bueno, eres muy difícil, ya sabes lo que tienes que hacer, es muy fácil: dinos donde están Ciro Miller y Ángel Dawyer.
-¡No lo se! ¡No lo se! ¡¿Qué no lo entienden?!
Sé que mentía, lo sabía casi tan bien como ellos, pero debía sonar insistente si quería encontrar una tercera opción a mis posibilidades de vida.
-Esa respuesta no me gusta.
-¡¿Qué quieres que te diga?! ¡No lo se!
-Me estas mintiendo, puedo verlo en tus ojos-Spi me tomó la cara con ambas manos- Es una habilidad poco usada en los experimentos, a decir verdad es una habilidad un poco pobre, pero me ayuda a saber cuando mis presas no me dicen la verdad
Así que
no mientas.
Abrí los ojos en una expresión mezclada entre sorpresa y pánico. Si todo el tiempo lo supo ¿Por qué no me mató en un principio? Si veía que no le diría nada, hubiera sido mejor acabar con el sufrimiento de una vez. ¿Quería probar hasta donde podía llegar? ¿Cuándo le diría todo en espera a que me perdonaran la vida?
Da igual si me cayo o lo digo, de todas formas van a asesinarme. Es lo que hacen los secuestradores.
Spi se levantó y fue de nuevo al primer piso. Giré la cabeza hacía Yuri, que era el más tranquilo de los tres.
-¿Q-que horas son?-Pregunté con mi voz entrecortada y el sabor a hierro en mi boca.
Yuri parecía extrañado, pero de igual forma miró su muñeca y me respondió:
-Las 6:45.
-Ya es de mañana
-Murmuré para mi volviendo la mirada al techo, sumergida completamente en el dolor.
En realidad pregunté para saber si Ciro se había olvidado de mí, cosa que deseé y resultó, en estos momentos, según me había comentado Ashley, ella ya se los había llevado a la universidad y ahora estaban en el salón de clases esperando mi llegada.
Así estaba mejor. Cerré los ojos sonriendo lastimosamente. Lo había logrado, en unos minutos Spi me aniquilaría y se irían a continuar su búsqueda que, cuando Ciro viniera aquí, me encontraría sin vida pero no habría nadie más.
La música me despertó, de vuelta a mi realidad dolorosa, con la misma frase que tanto me había hecho pensar el día anterior:
Si tal vez pudiera comprender, que el tiempo se nos va a terminar
El resto de las oraciones siguieron la melodía triste en lo que mi celular aclamaba atención.
Siempre pensé que estaría junto a ti, siempre, pero ya veo que no es verdad
Spi tomó el teléfono mientras las oraciones continuaban describiendo la triste historia de amor.
-Hmm-exclamó-¿Qué tenemos aquí?
Me enseñó la pantalla de mi celular donde leí Ciro a un lado del iconito de teléfono.
Mi corazón se detuvo.
-Es malo dejarlo colgado, ¿no crees? Deberías contestar.
Marcó la tecla verde y lo pegó a mi oído. Permanecí en silencio esperando alguna respuesta.
-¿Reggie?... La voz de Ciro entró por mis oídos encendiendo algún switch que de inmediato me hizo llorar.-Oye ya es tarde, ¿Por qué aún no has llegado?
Al verme no responder volvió a preguntarme:
-¿Reggie
?
Mi voz se cortó en un llanto.
-Ci
ro
-conseguí decir.
-¿Qué sucede? ¿Por qué lloras? ¿Estás bien?
La preocupación se hizo notar a través del teléfono.
-Ciro
yo
-No sabía que decirle-
perdón. Perdóname
No encontré nada mejor, Spi me retiró del teléfono llevándolo a su oreja, donde sonrió mientras contestaba:
-Vaya tan débil señorita-Spi se burló llevándose la mano a la cara-
Ciro Miller ¿ah?...
El silencio abundó en la habitación.
-¿Quién eres tú? Escuchamos como un eco vacio que recorrió la habitación.
-Soy un
amigo
verás
Vine aquí para buscarte pero esta linda jovencita nos dio toda su hospitalidad y ahora estamos aquí con ella
intentando encontrarte. Aunque
He de decirte que al parecer tu pequeña amiga no se encuentra muy bien
-Mas te vale que no la hayas hecho daño o si no
-Ven pronto si aún quieres verla con vida.
-Te juro que
.
-No te queda mucho tiempo.
-¡Responde maldito! ¡No cuelgues!
-Adiós.
Lanzó mi celular al suelo con tal fuerza que la pantalla se estrelló. Y eso que lo acababa de comprar
Volteé hacía Spi, ahora lloraba de coraje, apreté los dientes temblando.
¡Maldición! Y lo que me había esforzado en mantener el secreto, aún cuando sabía que mentía no sabría más pues no puede leer la mente. Eso me ayuda un poco.
Abrí la boca tomando aire y volví a apretar los dientes.
-Ah
no estarás molesta ¿verdad?-Se burló Spi.
Gruñí para mis adentros perdiendo cualquier indicio de sentido común que creía tener.
-¡Uuuh! ¡Los odio! ¡Malditos! ¡Idiotas!-Gritaba pastosamente estremeciéndome del coraje- ¡¿Por qué no mejor me matan aquí ya?! ¿EH? ¡Deberían hacerlo e irse! ¡Bastardos! ¡Cuando la policía los vea aquí
!
Tairit me cargo jalándome del cabello lo que me obligó a callarme.
-La policía no se compara con los guardias de la E.H.P Así que no intentes amenazarnos con eso.
-Vamos Spi, ya la escuchaste
Matémosla ya.
Mis sentidos comenzaban a calmarse hasta decaer, ahora caía en cuenta que no podía respirar con facilidad. Abrí la boca tomando aire de nuevo.
Ya ni siquiera me dolían las heridas de mi cuerpo.
Spi se acercó sacando una pistola de su pantalón.
-Siete balas-dijo quitando el seguro- Todas para ti, pequeña.
Tairit me soltó y me dejé caer en el suelo hiperventilando, con mi única mano funcional intentaba levantarme pero Spi apuntó con la pistola hacía mi cuerpo y disparó, perdí el equilibrio chillando de dolor.
-Una
-dijo-dos.
Volvió a dispararme un poco más debajo del otro disparo, llevé mi mano a las heridas retorciéndome en mi lugar en el suelo.
-Tres
Cuatro
Seguía contando mientras yo sólo me retorcía cada vez que una bala se incrustaba por debajo de mi piel, el dolor era insoportable para mí, las lágrimas se mezclaban con la sangre de mi boca, el ruido comenzaba a alejarse de mí. Escuché un fuerte golpe provenir de algún lugar lo que detuvo los disparos, Spi ordenó algo que ya no podía entender y los otros dos desaparecieron de mi vista, parpadeé muy lento y volví a verlo:
Ese sueño extraño que había tenido. Con todas esas escenas de mi existencia, ¿es eso lo que llaman la vida frente a tus ojos? Realmente estaba asustada, aún no quería morir.
Pedía ayuda en mi mente sin que ninguna palabra pudiera salir de mi boca ensangrentada, intentaba cubrir con una mano cada agujero en mi estomago, pecho y hombros que las balas habían dejado.
Escuché otros disparos a lo lejos, muy a lo lejos, Spi maldijo arrodillándose frente a mí, y miró mis ojos vacios que poco a poco perdían brillo, Aspiré profundamente haciendo un ruido en mi garganta, eran mis intentos de hablar lo que se escuchaba.
-Si de alguna manera he de dañarlo
-Dijo Spi zarandeándome de la blusa-
Parece que vino con esa agente y el otro experimento, así que
lo lamento.
Me apuntó en medio del pecho por última vez.
-En realidad no.
Y disparó.
Dejó caer mi cuerpo, me derrumbaba despacio mirando su rostro burlón que cargaba con una última bala su arma para aquél que se atreva a enfrentarlo. Mi cabeza siguió la trayectoria de la gravedad volteando hacía el frente, la vista se comenzaba a nublar y al final, mientras escapaba una última lágrima, terminé en el suelo con los ojos abiertos y entonces
Escuché su voz haciendo eco en mi mente
-¡¡REGGIE!!
Lo sentí como mi último respiro.















Comments
Digo, el que se enoje porque se lo rompieron cuadno lo acababa de comprar es un toque muy interesante, cuando combinas cosas vanales con cosas muy imprtantes y que esas cosas pequeñas pueden ser como detonadores.
Sólo hay algunos detallitos que pudiera hacerte como observación por ejemplo cosas que el personaje, como primera persona, no puede narrar, como el quesus ojos ya no tienen brillo, creo que sería más atinado poner algo similar a "que imagino" o "que supongo" antes de frases que se refieren a su propia persona y que ella no pudiera ver.
Mmmm, me gustó mucho como empezó, creo que manejaste bie esa escena en perticular, porque por momentos realmente lo senti como si una persona real me lo estuviera narrando y empecé a sentir lastima por ella.
Si, en general esta muuuy bien n_n y sigues mejorando, eso es bueno, este capitulo tuvo muuucho mas sentimiento que lo anteriores, por lo que debo felicitarte, es como que... si, llega más.
Espero leer pronto tus continuaciones, y pues, no se, a la mejor suena random, pero sé que para escribir algo así es porque hay algo en el fondo de todo, que es mas real, igual, sabes que cuentas conmigo para lo que necesites.
Tu historia esta tornandose mas interesante, ojala tenga el honor de leer más de ella pronto.
Cuidate, te quiero
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Aun el corazón puede amaestrarse...
Decir "lo siento" es un paliativo,
decir "te amo" es pretender.
.·:__(* Tsuki no musume *)__:·. [link]
justamente eso pensé que le fallaría XDD Esque como que narrar en primera persona me gusta pero de repente ideo cosas que uno mismo no puede narrar porque no le suceden. Es entonces cuando me hago bolas, puaj! x.x. cuidaré el detalle >_< mucho. Incluso para el siguiente capitulo que... ya no se que hacer.
Osea lo tengo bien ideado pero... ahhh, voy a ver si me conecto prontitu para pedirte consejos ú///u
Hum... Sobre lo que hay en el fondo... Quizá si, o bueno no se exactamente a lo que te refieres, pero por ejemplo, lo que me trauma a mi no es el amor, si no, tantos problemas en cuanto a amistad que procuro plasmar bien mi idea de eso y como soy y espero que sean conmigo.
Suena caprichoso, lo se. ú///u
Aunque tambien guardo mis momentos cursis XD
Weno me hayo en una crisis de escritor XD así que para inspirarme leeré algo bonito que me acaban de pasar ;D, Aha, Amor unilateral -W-.
Te quieru~
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I'm Live in the Uva's world
I Need learn English ú///u
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eres amo y lo sabes.
Yey, si, ojala te vea en el msn D: hace ratito andaba pensando en ti presisamente xD
Este... si
Tambein te quiero
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Aun el corazón puede amaestrarse...
Decir "lo siento" es un paliativo,
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